Leo Burnett: “Cuando quitar mi nombre de la puerta”
“…Pero permitanme decirles cuándo requiero que ustedes quiten mi nombre de la puerta…
ese será el día cuando ustedes gasten más tiempo tratando de hacer dinero y menos tiempo haciendo publicidad…nuestra clase de publicidad.
Cuando se les olvide la diversión de crear avisos y la ilusión que se deriva de ello…El clima creativo debe ser tan importante como el dinero para esa clase especial de escritores y artistas y de profesionales de negocios que integran esta compañía nuestra y la hacen vibrar.
Cuando ustedes pierdan esa sensación incansable de que nada de lo que ustedes hacen es lo suficientemente bueno.
Cuando ustedes pierdan las ganas de hacer el oficio bien hecho por si mismo, independientemente del cliente, o del dinero, o del esfuerzo que se tome en hacerlo.
Cuando no sientan la pasión por cuidar los detalles…y el odio por los cabos sueltos.
Cuando dejen de alcanzar la forma, el tono, la armonía entre las palabras y las imágenes con lo que se logra el efecto fresco, memorable y creíble.
Cuando ustedes dejen de ser lo que Thoreau llamó “una corporación con una conciencia”, lo que significa para mi, una corporación de hombres y mujeres conscientes.
Cuando comiencen a comprometer su integridad, que ha sido siempre la sangre de nuestro corazón…las entrañas verdaderas de esta agencia.
Cuando caigan en el oportunismo por el dinero fácil.
Cuando su visión solo alcance al número de ventanas de su oficina.
Cuando su interés principal se limite a alcanzar el tamaño por el solo hecho de ser grandes, en lugar del trabajo duro, maravilloso y bien hecho.
Cuando pierdan la humildad y se conviertan en unas divas sabelotodo.
Cuando las manzanas sean solo eso, manzanas para comer y no una parte de nuestra personalidad.
Cuando desaprueben algo y lculpen a la persona que lo hizo y no al trabajo en si.
Cuando paren de construir ideas fuertes y vitales, y comiencen a caer en la rutina de la producción en línea.
Cuando por interés en la eficiencia sientan que el espíritu creativo pueda delegarse en lugar de nutrirse, estimularse e inspirarse.
Finalmente, cuando pierdan el respeto a aquel hombre solitario detrás de su máquina de escribir, o detrás de su cámara, o quien solo está haciendo algunas notas en su cuaderno con un gran lápiz negro, o a aquel que trabaja toda la noche en un plan de medios. Cuando olviden que ese hombre solitario ha hecho posible lo que esta Agencia es hoy en día. Cuando olviden que ese hombre por momentos llegó a alcanzar una de aquellas estrellas inalcanzables…
Entonces, muchachos y muchachas, es cuando yo voy a insistir en que quiten mi nombre de la puerta.”